domingo, 14 de diciembre de 2014

Artaud y Teresita


“Su objeto no es resolver conflictos sociales o psicológicos, ni servir de campo de batalla a las pasiones morales, sino expresar objetivamente ciertas verdades secretas, sacar a la luz por medio de gestos activos ciertos aspectos  de la verdad que se han ocultado en formas en sus encuentros con el Devenir.” Antonin Artaud, refiriéndose al fin del teatro.


Archivo: Biblioteca Nacional de Francia

 Artaud fue un incomprendido, un poeta maldito. Se opuso al “arte por el arte”, que consideraba egoísta, personal y estéril; propone revolucionariamente un teatro que estremezca el alma y los sentidos. Definió este método como el Teatro de la crueldad. Es un concepto complejo con “un estilo mayormente basado en el movimiento, que intenta sacudir los sentidos de su audiencia, recurriendo usualmente a imágenes violentas y confrontadoras que apelaran a las  emociones. Se redujo el énfasis en el texto, mientras que el baile y el gesto se tornaron tan poderosos como la palabra hablada. El sonido penetrante y las luces brillantes colmaban a la audiencia durante las presentaciones”. (Cash, 2014)

Habiendo alguna vez pertenecido al Surrealismo, el teatro de Artaud “se proponía despertar las imágenes latentes en nuestras mentes” (Cash, 2014); intenta apelar a lo irracional; por lo tanto, desvaloriza el texto por ser un vehículo del pensamiento racional. Entonces, su teatro recae fundamentalmente en el lenguaje no verbal: en el gesto como signo. Está influenciado por el teatro oriental; específicamente, el teatro balinés “donde los límites del teatro son todo aquello que puede ocurrir en escena, independientemente del texto escrito”. Sin embargo, no se descuida la capacidad metafísica del lenguaje, entendida como la posibilidad de que lo expresado trascienda lo físico y afecte al espíritu. La importancia de la imagen radica en su mayor capacidad para expresar un sentimiento, en “significar más para el espíritu, que la claridad de los análisis de la palabra.” (Artaud, 1978). De esta manera, buscaba despertar reacciones que activaran las emociones y el pensamiento del público.

Algunas técnicas de Artaud que fueron utilizadas en  “Teresita, todo va a estar bien”:

Uso del baile y del gesto para representar sentimientos: se utilizaron coreografías como la de los “Tintini” para expresar el odio y la intolerancia entre dos pueblos. El gesto también tuvo importancia fuera de las coreografías, por ejemplo, los gestos de Jude con Teresita fueron muy marcados. Si habláramos de otras formas de lenguaje no verbal, el maquillaje  de los personajes también revela mucho sobre sus emociones. No hizo falta que Jude hablara, sólo con ver su maquillaje  sabíamos de su tristeza.

Cortesía: Félix León

El sonido para hipnotizar: mejor ejemplificado con la leyenda de María Angula. Leopoldina y Leocadia nos cuentan la historia, mientras están acompañadas de música melancólica y pesada. Una vez que el público entra en una especie de trance en una atmósfera, se le despierta con una revelación: Leopoldina y Leocadia ocasionaron la desgracia de María Angula. Luego se revela su suicidio; poco después, se escucha su alarido. Allí se intenta estremecer y provocar reacciones en el público para luego activar su conciencia.

Cortesía: Félix León

Uso de la luz para crear atmósferas emocionales: facilitan la inducción en el trance. En la escena de María Angula, los tonos fríos agregan suspenso al relato, pero cuando llega al clímax cambia súbitamente a tonos cálidos. A veces la luz colmaba el espacio; otras, era dirigida a puntos específicos. Esta última no fue tan utilizada, pues las acciones eran principalmente colectivas.

Cortesía: Félix León.


Bibliografía

Cash, Johnny. Theatre of Cruelty Conventions [en línea]. 2014 [fecha de consulta: 14 de diciembre de 2014]. Disponible en: <http://www.thedramateacher.com/theatre-of-cruelty-conventions/>.

Artaud, Antoine. El Teatro y su Doble, Enrique Alonso y José María Carandell traductores. Editorial Edhasa. Madrid, 1978

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