sábado, 29 de noviembre de 2014

El jardín de los cerezos

Apuntes sobre la musicalización para la exposición en clase.







ACTO I
 
* Antes de que empiece la obra, se coloca el Vals n° 2 de Dimitri Shostakovich https://www.youtube.com/watch?v=mmCnQDUSO4I

* Escena II. Entran los personajes.
 https://www.youtube.com/watch?v=MAIJUmsGnI4  Vals de las flores.

* Momentos tristes. https://www.youtube.com/watch?v=hWNcCdJENE0

 

ACTO II 

* Guitarra de Ermolai. La que mandó Alessandra https://www.youtube.com/watch?v=5i0xYv939Vk&feature=youtu.be

 * Instrumento caído https://www.youtube.com/watch?v=uFjQfoT2gOE

* Sonido de Vals
 https://www.youtube.com/watch?v=2gG9YSaf4Mg Voices of Spring – Strauss https://soundcloud.com/amit-gal-3/hebrew-tune Hebrew Melody https://www.youtube.com/watch?v=_CTYymbbEL4 The Blue Danube – Strauss


ACTO III

* Tarareo. https://www.youtube.com/watch?v=X_EiP_KYrsw
 http://youtu.be/zXUChKfyjwE

* Vals que interrumpe al jefe de estación: Cualquiera de los mencionados antes, pero distinto al elegido para la orquesta hebrea.  https://soundcloud.com/sergioandresvelasquezgil/vals-y-miel

* Vuelve a sonar el sonido del piano https://www.youtube.com/watch?v=uFjQfoT2gOE y a la vez árboles talándose a lo lejos.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Casa de Muñecas

Mentira vital:

Es necesaria para el desarrollo de los eventos. Implica el autoengaño. En Casa de Muñecas, el préstamo es la gran mentira.


Escena III, Primer Acto.

Escena IV, Tercer Acto.
Escena XI, Primer Acto.

Ídem

Escena III, Primer Acto.
Privada anécdota:


Está estrechamente ligada con la mentira vital.
Escena III, Primer Acto.

Reverso y Derecho del traje:

El reverso simboliza el egoísmo;el derecho, el altruismo. Nora pide un préstamo para salvar a su esposo (derecho), pero guardar el secreto le da un intenso placer (revés).

Escena IV, Tercer Acto


Teatro simbólico:

El árbol navideño:

Simboliza el bien y el mal, sobre todo en el primer acto :

Primer Acto. La criada rompe la barrera entre ficción y realidad, pues arregla los muebles y escenografía.

Escena XIV, Primer Acto.


Las almendras:

A su vez son el fruto prohibido.

Escena VI, Primer Acto.

Escena I, Primer Acto
Carta:

Representa lo hermético, lo secreto. Adquiere este significado en el tercer acto:

Escena IV, Tercer Acto

Ídem

El traje:

Simboliza la transformación de Nora. Cristina lo teje; por lo tanto, intercede en la fachada de Nora.

Segundo Acto.



   Casa de muñecas de Henrik Ibsen, en el Teatro Fernán Gómez
    En Casa de Muñecas se aprecia "el realismo escénico y la exposición de una tesis social; el personaje referencial que garantiza el vínculo reconocible entre teatro y sociedad; la acción interna del protagonista y el valor del silencio, de la palabra interna (no sólo de la palabra dicha a otro personaje o al espectador); el encuentro personal en el que Nora revela su verdad a su marido;(...) la inclusión del villano idealista".

    Henrik Ibsen y las estructuras del drama moderno, Jorge Dubatti.  Foto: www.espormadrid.es/

domingo, 16 de noviembre de 2014

"Y siendo más menos yo, ¿habré vivido más?"



El teatro es el elemento creador de lo escrito, puesto que esto último es solo la base de la puesta en escena: “... lo mejor no se revela a través de las palabras”1.“Las raíces de la palabra están en lo profundo de cada actor, lo que sale son las hojas (creación de la palabra viviente)2, pero para demostrar esa palabra viviente y convertir ideas en sonidos e imágenes, hay que compartirla: hacer teatro, lo cual implica una puesta en escena: el lenguaje puro que goza de existencia dramática y que “designa el conjunto de los medios de interpretación escénica: decorado, iluminación, música y actuación...”3 que intervienen en ese espacio o ámbito escénico, donde, como propone Juan Cervera Borrás en su obra “Teoría y técnica teatral”, el requisito indispensable es que los “espectadores y actores tengan conciencia de estar viviendo, cada uno desde su posición y función, la representación conjuntamente. El teatro exige estos rasgos de directo y convivido. En esto se distingue del cine o de la televisión, donde no puede haber relación personal entre actores y público. El teatro es, pues, un espectáculo vivo y compartido4.

A continuación, una descripción de estos medios de interpretación (clasificados en las fases de dirección plástica y dirección estética) que se observaron en la puesta en escena de la obra Asia y el Lejano Oriente de Isaac Chocrón, en dos versiones: una presentada en Teatro UCAB bajo la dirección de Jesús Navas, Virginia Aponte y Nicolás Barreto; y otra, en el Teatro Trasnocho, dirigida por Javier Vidal.


“Asia y el Lejano Oriente” (Teatro UCAB)



Espacio escénico

Circunstancias: una nación cuyos ciudadanos  quieren vender el país como una salida fácil a la miseria. La sociedad está polarizada en torno al referéndum para vender. El crimen azora, y la hambruna crece.  El gobierno y su aparato es populista y demagogo; también censura a sus opositores. La sociedad es poco productiva.

Lugar: Asia y el lejano Oriente, "un país con poca plata y mucha gente”. Descubrieron “algo que poseían y no necesitaban”. Abunda la riqueza natural.

Ambiente: país en decadencia.

Época: distinta a la “lejanía antiséptica” del año 2000 que propuso Chocrón. Recordemos que fue  presentada por primera vez en 1966, había muchas expectativas del futuro que no se realizaron. Quizá para reflejar la aparente riqueza del rentismo.  Ahora la puesta en escena contrasta con la realidad y el ambiente se adecúa  a  lo actual.



Dirección plástica

Cortesía: Félix León
                            


1. Iluminación
Los tonos de las luces eran mayormente fríos, complementaban el sentir de la obra. Puede notarse más claramente cuando la gente ve llegar a los nuevos dueños del país. La luz es azul y tenue, resalta el miedo de un futuro ominoso.

Durante la mayor parte de la obra el teatro las luces se mantuvieron apagadas, había mucha oscuridad. El escenario se iluminaba cuando las acciones se desarrollaban en él. Igualmente, cuando el “coro” estaba en los laterales de la sala, la luz se centraba en ellos, pero no una luz encandilante sino más tenue que la que se empleaba para iluminar el escenario. Los cambios de intensidad en la iluminación permiten aislar al actor o a un objeto, la “modulación plástica del conjunto (...) y la creación de distintos espacios dramáticos en el escenario”5. Hay una escena donde, por ejemplo, varias personas - en silencio - representan una protesta mientras una pareja de actores desarrollan un diálogo. En el primer escenario, la luz no es blanca y es muy tenue. En el segundo, por el contrario, es menos tenue y blanca. Sin embargo, ambos espacios son fácilmente visibles y se percibe el juego entre tonalidades.


A lo largo de la obra, se vio como los personajes caminaron por diferentes partes del teatro, como las escaleras y los lados inclinados laterales de la sala, donde también se empleaban focos de luces que seguían las acciones de los actores.

Por otra parte, ocurrían cambios de luces (se apagaban) cuando se terminaba una escena e iniciaba otra. Cuando esto sucedía, el espectador debía estar atento a las zonas que se iluminaran en el teatro porque en ellas empezaría  la próxima escena.

Cuando la luz se centra en puntos y actores específicos en el espacio, y el público dirige toda la atención hacia esos lugares o personas, se logra un círculo de atención: Stanislavski, con la intención de evitar que la atención se desvíe hacia el público, propone que cuando hay “un círculo de luz” estrecho, es fácil observar los objetos y detalles más pequeños dentro de esa circunferencia. Durante varios momentos de la obra, la luz formaba un círculo que cumplía con esa función: en la escena donde hay una pareja y durante la cual una actriz dice “Y siendo más menos yo, ¿habré vivido más?“, la luz estaba centrada solo en el espacio donde ella y el actor se encontraban, lo cual ayuda a “vivir con los sentimientos y deseos más íntimos, realizar las acciones más complicadas (...) y analizar los propios sentimientos e ideas”6. En otros momentos, la circunferencia de atención fue mucho más amplia, incluyendo a más actores y, en consecuencia, a más acciones simultáneas dentro del mismo espacio.

En conclusión, la iluminación se utilizó para enfocar y resaltar a los actores en sus respectivos actos y para indicarle al público el final o inicio de una escena.

2. Vestuario
Hubo numerosos cambios de vestuario. La vestimenta de cada personaje contribuía a la identificación de su papel en la obra, y, a pesar de que había actores que interpretaban a dos personajes, el vestuario  ayudaba a la diferenciación de roles.

Cortesía: Jesús Navas, Teatro UCAB
Se observaron numerosos accesorios como paraguas, sombreros, carteras, bufandas y lentes. Estos elementos, junto a las palabras, los gestos y el comportamiento general del actor, ayudaron a definir sus personajes, sus personalidades, sus situaciones y el lugar donde estaba desarrollándose la escena.

La estética da indicios de la decadencia del país: durante la mayor parte de la obra, el coro utilizó prendas de vestir desgastadas y predominaron los tonos grises y plateados. Se puede intuir que hay una relación entre estos colores y en que la audiencia viera a los personajes igual que a chatarras. Hay una analogía con el país en venta: no solo el país está en ruinas, también lo está la sociedad.


3. Musicalización
El elenco utiliza chatarra como percusión; el ruido se intensifica en tanto haya más actividad. En varios momentos, un golpe muy fuerte y uniforme da fin a la escena. También hay una batería acompañante. Durante toda la representación se notó la falta de ritmo; llegó a ser estridente a veces. Quizá eso capture la tensión generada por el conflicto de la venta, una sociedad al borde de quebrarse. Luego, el sonido se aminora para dejar paso a la incertidumbre de los nuevos dueños.

Al inicio de la obra, los actores hacen sonidos algo ruidosos con objetos metálicos que chocan entre sí. Ese conjunto instrumental que está a la vista del público “se incorpora a la composición plástica de la escena, que así suma un atractivo más”7. En varias escenas, los actores gritaban o entonaban pedazos de estrofas, lo que le daba un toque diferente a los diálogos y a la dinámica de la obra. Había una especie de eco en los diálogos: un personaje sentado en el escenario decía una frase. Segundos después, otros decían la misma estando en otra parte de la sala.

   Casi al finalizar, el coro se divide en varios grupos e interactúan a través de cantos. Una parte del coro respondió por medio de un rap, la otra cantando en armonía con los actores de su lado del escenario, y los que estaban situados en el medio de las escaleras cantaron con un estilo eclesiástico.


4. Escenografía
Los personajes utilizaron siempre los mismos objetos para crear la escenografía. Los actores, con el uso de  barriles metálicos, tubos, ruedas y demás objetos del mismo material lograron representar:

Una fuente o bebedero

Una oficina

Un podio

Cortesía: Félix León
                                 
La escenografía en esta obra no es simplemente una decoración sino que hay una interacción entre los personajes y los elementos que la conforman (dinamismo). Igualmente los actores utilizaron esos mismos objetos para hacer los sonidos al inicio de la obra (musicalización).



Dirección expresiva

Los actores interpretaron a sus respectivos personajes con naturalidad y expresaron emociones reales a lo largo de la obra. A pesar de que varios actores desempeñaron distintos papeles, no hubo ningún tipo de confusión y se pudo diferenciar fácilmente un personaje de otro.

  Igualmente, el elenco supo transmitirle al público el conflicto que se generó debido a la venta del país, algunas características propias del venezolano y ciertas situaciones que se viven en Venezuela, como los robos, el anuncio del Presidente sobre los resultados, los comportamientos no éticos en la oficina, la falta de justicia ante hechos delictivos como los asesinatos. La obra tenía el fin de hacer despertar en el espectador interés por lo que sucede el país y lo que podría seguir sucediendo si se siguen permitiendo los abusos, los excesos, el conformismo y si los ciudadanos adoptan el conformismo y la mediocridad como forma de vida.



"Asia y el Lejano Oriente" (Teatro Trasnocho)


1. Vestuario
Los hombres vestían una franela y pantalón negros con tirantes grises, y las mujeres un body  con chores o faldas negros. Sin embargo, como cada actor representaba a varios personajes dependiendo de la escena, usaban accesorios como sombreros, bolsos y bufandas coloridos para caracterizar a cada uno de esos “subpersonajes”. También ayudan a avivar la escena, ya que, como la obra es una sátira, el ambiente se aligera más con los colores de los accesorios.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg0063oDP2My8nm8wR-m3E5cZtszlyH6fcjxp-t7bKYPvnHFXxgq0ED6WI4Z1lW1JL4yaRQ1qTlUnxk3yPX28j3q8MqzIXX9-DLbP367nn7gWboSitjdEACteZA0Wmvun1l_QkqhS3coo0/s1600/_DSC5530.jpeg
Cortesía: Contacto VIP.

2. Musicalización
Al ser un musical, Vidal incluyó en su mayoría a géneros latinos como la bachata, el bolero, la salsa, la sandunga, rap, reggae, chachachá, tango, entre otros, los cuales son bailados en casi todas las ocasiones por gran parte del reparto. Esta escogencia de música latina puede deberse a la intención de reflejar la actualidad venezolana. Generalmente eran canciones alegres y festivas con letras que apoyaban la venta y que evidenciaban el pensamiento general del beneficio inmediato en los ciudadanos, el de “vender, tener la plata y cada quien se queda con lo suyo”.


3. Escenografía
 Hay muy poca, precisamente para no atar a los personajes a un lugar específico, puesto que muchas escenas se desarrollan en sitios diferentes. Solo están fijas tres barras de baile, (dos en los laterales del escenario y una al fondo del mismo), un banquito y dos percheros, figurando así que se trata de actores representando personajes de un país que se venderá. A pesar de la simplicidad de la escenografía, esta juega un papel muy interactivo con los actores.


4. Maquillaje
Es muy básico por la misma razón de neutralidad que debe tener cada actor por representar varios personajes. Igualmente ocurre en la versión de Teatro UCAB.

Cortesía: Contacto VIP.


Dirección expresiva
Todos los actores caracterizan de una manera muy divertida a sus personajes. La expresión corporal adquiere un rol fundamental tras la incorporación del baile y el canto. El espacio está permanentemente balanceado, así como el nivel de energía en todos los actores. Jan Vidal, uno de los actores de la pieza, declaró en una entrevista que una de las características de las obras de  Chocrón es el trasfondo profundo, generalmente acompañado de la crítica, tras una capa banal o de superficialidades. Esto se ve reflejado perfectamente en el montaje, siendo el trasfondo la capacidad tan insólita en que los habitantes de un país puedan vender al mismo tan solo por obtener una pequeña cantidad de dinero, pero todo esto está representado en actuaciones vivarachas y alegres con cantos, chistes y bailes.


 "Lo importante es tirarse uno mismo del pelo. 
Darse la vuelta como un guante para verlo todo con otros ojos"
Peter Weiss


domingo, 9 de noviembre de 2014

"Nunca desperdiciaré mis sueños por quedarme dormido. Nunca más." -Ionesco

Se eligió montar Las Sillas, de Eugène Ionesco. Esta, además de ser una de las principales representantes del teatro del absurdo, ahonda de la manera propia de este estilo temas existenciales que también son centro en la tragedia griega.

En la última entrada se hablaba de la disputa interna de Antígona entre seguir su rol como princesa, es decir, el deber ser en sociedad, y su rol como persona que les debe algo a las otras personas. Pues bien, el fondo de Las Sillas trata sobre la intrascendencia de la existencia del viejo y de la vieja, de la melancolía del pasado y de la frustración por no haber ejecutado correctamente lo que el yo, el fuero interno, les llamaba a hacer, sobre todo al viejo. Debido a esto, ambos convocan a personajes inexistentes a una reunión en su propia torre, la cual se encuentra en una isla solitaria. El fin de dicho evento es que el viejo por fin diga todo eso tan importante que supuestamente le debe decir a la humanidad, y para eso ha contratado a un orador que hable por él cuando todos los invitados estén en el lugar, pero este resulta ser mudo y aparentemente no es comprendido por los invisibles oyentes.


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"La acumulación de sillas ocupadas por personajes invisibles es el elemento y la metáfora esencial que propone el autor para hablarnos del vacío de la vida y del absurdo de la existencia" (alternativateatral.com) - Foto: neontommy.com


Además de esto, y a pesar de que el viejo y la vieja interactúan en toda la obra, se puede notar una soledad muy profunda en los dos personajes, un encierro en el yo y en su propia melancolía. Este aislamiento reflejado en la incoherencia de las respuestas que formula uno ante el comentario del otro lleva a la incomunicación, también tema central de la obra.

Estas ansias inútiles pero enormes de rescatar el tiempo perdido, de desatar el yo y de ejecutar el rol propio cuando ya es muy tarde, de la soledad y la cárcel de estos personajes, son lo que nos hace querer desarrollar esta pieza teatral vanguardista y magistral en su época, pero universal y perdurable en todos los tiempos.

Reseñas sobre la obra:
Sinopsis 
Video


sábado, 1 de noviembre de 2014

Charlamos, tejemos y jugamos a las cartas



Yo no soy el rey. Yo no tengo que dar el ejemplo… La pequeña Antígona, la sucia bestia, la tozuda, la mala, hace lo que le pasa por la cabeza, y después la meten en un rincón o en agujero. Y lo tiene merecido. ¡Bastaba con que no desobedeciera!”. Antígona



Antígona frente a Polínices, pintura de Nikiphoros Lytras (1865)


¿Hasta qué punto conozco las consecuencias de mis actos? ¿Debo conformarme con lo que se espera de mí? ¿Tengo verdadera libertad de elegir mi destino? Este tipo de preguntas han sido discutidas ad náuseam por muchos intelectuales. Una de las mejores obras que plantea este debate es la tragedia griega Antígona, de Sófocles. Su capacidad de registrar lo inconsciente es tal que ha permanecido vigente; recobró importancia  luego de la Segunda Guerra Mundial. El conflicto resultante entre sistemas de valores opuestos dejó 70 millones de muertos, según algunos cálculos.
       
Una característica esencial de la sociedad moderna es el individualismo, la consciencia del yo; de lo que me distingue. Esto conlleva la construcción de un mundo desde el cual el individuo interpreta y crea jerarquías entre los valores, que son enseñados por la sociedad. En la adaptación de Anouilh (1943),  Antígona transgrede los valores que se le han impuesto y actúa según lo que dicta su fuero interno; trasciende su rol de noble y se convierte en un verdadero individuo. Pero ese fuero interno, entendido como la conciencia individual, se pone frente a la existencia pública, exterior, y a las leyes que rigen la sociedad.  Se crea una pugna: el “choque de una naturaleza y gravedad inseparables de la condición histórica y social del hombre”. El perseguir el cumplimiento de las necesidades internas y el poner en evidencia mi identidad y mi espíritu, demuestra una acción de “índole inherentemente agonística y conflictiva”, igual de trágica que  los conceptos que podrían explicar las condiciones psíquicas, históricas y sociales del humano.
          
Según lo que dice Alasdair MacIntyre, en "Las virtudes en Atenas", las demandas de la familia y las de la polis aparecen como exigencias que se contradicen y son incompatibles. Antígona busca rendirle honores y ser justa al enterrar a su hermano, pero según lo que había dictado la ley de Creón, ¿eso era lo justo? Nos damos cuenta de que una misma virtud puede tener concepciones distintas (y puede surgir la incompatibilidad de virtudes) y esto nos lleva a preguntarnos: ¿es posible que Antígona haya sido justa actuando en desacuerdo con la diké, el orden del universal?

George Steiner, en su ensayo “Antígonas”, describe cómo la lucha de quien se opone conscientemente al poder superior del destino, inaccesible a fuerzas naturales y a modificaciones, honra su libertad, la cristaliza y hace valer su significado sin importar las consecuencias, todas trágicas por naturaleza. La “lúcida compulsión a obrar polémicamente (...) determina la sustancia de su yo”, refiriéndose a la protagonista. Cuando Creón cuestiona a Antígona el porqué de sus intenciones al preguntarle “(...) ¿por qué adoptas esa actitud? ¿Para los demás, para los que no creen? ¿Para alzarlos contra mí?", ella simplemente responde :“Para nadie, para mí”, y más tarde le pediría al rey no enternecerse con ella al tratar de salvarla de la muerte por un conflicto político:“(...) haga como yo. Haga lo que tiene que hacer”.

           Ella sabe qué debe hacer, pero también conoce qué le espera si rompe el edicto y entierra a su hermano; lo hace en busca de satisfacer sus impulsos, balanceándose entre lo apolíneo y dionisíaco. Por otra parte, Creón debe hacer cumplir la ley, pues cree conocer la importancia del tercero. Él ignora que, al condenar a Antígona, también sentenció a Hemón y a Eurídice; probablemente a  otras personas que nunca conocerá. Lo crucial es entender que la sophrosyne (moderación), y la  dikayosine (respeto) son modelos que nos acercan al reconocimiento del otro, a evitar la imposición de ideas y la supresión de voluntades. Este será un ideal planteado ante la inherente conflictividad del humano, pero nunca es fácil: veremos a Antígona representarse muchas veces más en este escenario que llamamos mundo, siempre lleno de tragedias anónimas.
       
Jean Anouilh. Su reinterpretación del clásico refleja la angustia ante la individualidad proscrita

              Emmanuel Levinas afirma que “la falta social se comete sin que yo lo sepa (….) la intención no puede acompañar el acto hasta sus últimas estribaciones, no obstante, el yo sabe responsable de sus últimas prolongaciones”.  Esto se observa en “Antígona”, cuando Creón decide recoger los cuerpos destrozados de Polinice y Eteocles ya que “(...) he tenido que convertir en héroe a uno de ellos”. El rey no tenía la intención de perjudicar a su pueblo mintiéndoles respecto a la muerte de los hijos de Edipo sino, por el contrario, buscaba desempeñar su papel. Sin embargo, Creón sabía que si la mentira ocasionaba alguna consecuencia, él iba a ser el responsable.
          
           Por otra parte, Levinas habla de la piedad y cómo “(…) el yo dueño de sus intenciones se conforte con el perdón”. Esto se evidencia  en El Poema de la Fuerza de Simón Weil cuando afirma que  “Es necesario, para respetar la vida de otro cuando se ha debido mutilar en sí mismo toda aspiración a la vida, un esfuerzo de generosidad que rompe el corazón”. Ambos autores abarcan el tema del perdón, de la compasión y de la misericordia ante otros hombres.  Lo anteriormente dicho se puede ver reflejado cuando inicialmente Creón quiere disculpar a Antígona y salvarla de la muerte como castigo por tratar de enterrar a su hermano. 

           Se evidencia, entonces, un conflicto inherente y cíclico en la tragedia. Luego de finalmente descifrar cuál es el rol propio en la existencia, el "qué le debo yo como hombre a los otros hombres" y ejecutarlo, sucede algo paradójico: las acciones propias repercutirán inevitablemente en otros hombres , y esto será responsabilidad del mismo hombre, aunque su intención no haya sido esa. Anteriormente hablábamos de virtudes incompatibles, pero hay una en especial que es fundamental: la justicia. ¿Qué es más justo? ¿Actuar según lo que nos corresponde ser en el mundo, así eso implique perjudicar a terceros? ¿O no perjudicarlos al no desempeñar nuestro rol? El héroe siempre optará por la primera alternativa, la cual será causante principal de la fatalidad.